Ryan me abrazó contra su pecho y yo me
largué a llorar en el. Ry me apretó mas,acariciando mi espalda.
Y ahora iba en el coche,a una velocidad
de 90 k/h. Tolerante para Ryan,y tolerante para mi. Una de sus manos
agarraba la mia,acariciando mis nudillos. Por lo que me contó,mamá
estaba furiosa. Lo que yo no sabía era si había sido por
desaparecer así o por fastidiar su maravillosa y perfecta
boda.-Notese el sarcasmo-
La bronca de mi madre fue monumental. Y
yo estaba castigada...Toda la vida.
Eran las doce de la noche cuando
escuche un golpe en la cocina,bajé las escaleras con mi secador en
la mano. La escena en la cocina era la mar de cómica.
La puerta de la nevera entre abierta y Ryan en el suelo despatarrado,y con una silla tirada a nuestro
lado. Keyla,nuestro yorkshire le lamía la cara. En la cocina reinaba
un olor a alcohol proveniente de Ryan.
-¡Keyla,quieta!-Exclamé en susurros.
La perra se alejó,y Ryan me miró.
Tenía una herida profunda en la
ceja,yo me acerque ayudandolo a levantarse y subiendole a mi
habitación,allí cogí el algodón y el alcohol que tenía guardado
para mis heridas. Lo senté en la cama y me puse a curarle la
ceja,entre sus piernas posicionada.
-Eso escuece,chica sexy- Alcé una ceja
y reí leve.
-Borracho,te tienes que aguantar.
Seguí dando leves toquecitos en la
herida, mirando su rostro. Dejé de darle toquecitos y el me empujo
hacia si mismo posando sus labios en los mios. Le seguí el beso
hasta que me di cuenta de lo que estaba haciendo... ¡¡ESTABA
BESANDO A MI HERMANASTRO!!
Lo separé de mi.
-Vete ya... ¿Como se te ocurre
besarme?-Casi lo empuje fuera de mi habitación.
¿Que había hecho? Había besado a mi
hermanastro borracho. Iba a ir al infierno. Regresé a mi cama como
un zombie sin creer lo que había pasado...
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